Los habréis visto por TV, me imagino. Y a todos los que os preguntáis cómo fue, simplemente diré, que para mi el deporte es...mi aire si soy pájaro, mi agua si soy pez, mi fuego si soy volcán. No trabajo para nike, pero así lo siento.
PD: a partir de ahora, los desvaríos deportivos de abrelatas y sus amigos los podéis disfrutar en criticadeportiva.blogspot.com
Y justo en ese momento, todos contuvimos la respiración.
Nosotros, todos. Todos los que formamos parte del gran circo mediático de los eventos deportivos a escala mundial, retransmitidos por todas las televisiones, por todos los medios que deciden qué existe y qué no. Nosotros, televisores y televidentes, narradores y narrados. En el culmen de la esencia, asistimos a un capítulo más de la historia: la de las finales, la de los ganadores. Vayamos por partes.
Y empecemos por Italia. Una selección que merecía que nos apiadásemos de su fama cuando eliminó a la anfitriona Alemania jugando al ataque. Pero nos engañó. Y jugó un partido ramplón, defensivo, patético. Con su único jugador creativo en un estado de forma lamentable (Totti). Que además arrastra una insolencia insultante por el campo. Pero...¿qué le importa a la Historia si sabes o no jugar? ¿si lo haces bonito o no?. A la historia le importa quien gana; e Italia gana. Porque sabe competir, porque intimida, porque administra el miedo como nadie.
Ojalá pudiéramos detenernos aquí. Pero no creo que un fútbol como el Italiano merezca que apacigüemos nuestras críticas simplemente porque “sepan ganar”. Porque saber ganar también es amañar partidos, extorsionar árbitros e intentar comprar la competición. Y eso ha pasado en Italia. En esa misma Italia que gobernaba (Gracias Fanshawe) un tal Silvio Berlusconi y os aseguro que no, no es ser exagerados. Los italianos saben competir, sí. Saben ganar, sí. Pero...¿son limpios?
Pero hoy ni siquiera tendríamos que echarle la culpa a eso. Para que la justicia poética hubiera tenido sentido, llegados al minuto 110 de partido, no tendría que haber pasado lo que pasó. Zidane, tras un partido memorable, después de aguantar a una Italia agazapada y faltona, después de haber metido un penalty que fue tan insolente como valiente, después de haber seguido haciendo deslizar su elegante silueta por el campo por última vez, después de rematar de cabeza un balón que casi le pudo dar la victoria a Francia, después de seguir luchando y creyendo en una victoria que hubiera sido merecida, después de seguir honrando el fútbol de quien quiere la pelota...se equivocó.
Y justo en ese momento, todos contuvimos la respiración.
Y a todo aquel que haya seguido la trayectoria de Zidane durante estos años le tiene que haber pasado por la cabeza justo antes de que pusieran la repetición en la TV de que era el responsable de que Materazzi estuviera tendido en el suelo. En esa fracción de segundo, en ese lamento colectivo, todos hicimos nuestro el error de Zidane. Zidane dejó de ser nuestro sueño, dejó de representar nuestros mejores deseos de que un fútbol elegante y vistozo merece ocupar un puesto mediático por delante de otros gris y aburrido como el italiano. Zidane dejó de ser lo que tendría que ser para ser lo que simplemente es: un ser humano que erró.
¿Acaso no hay miles de personas como él? ¿Acaso no la cagamos en el momento exacto y de manera prácticamente irremediable? Desde luego que Zidane no hubiera hecho eso no tendría porque haber evitado la victoria de Italia. Pero tanto en derrota como en victoria, su adiós habría sido mucho más digno. Me queda el consuelo de pensar que como ser humano, tendrá que aprender. Y por detrás siempre viene alguien... sus hijos, sus nietos o esos niños a los que dice va enseñar a partir de ahora.
Espero que hayas aprendido, Zizou. Pero aún así, gracias por todo...
Siempre he sido competidor y no quiero estar aquí por estar. Si lo estoy es para ganar y últimamente no lo he hecho. A lo mejor es porque no estoy bien.
Si algún día creara un blog que se llamara "enseñanzas para mi futuro sobrino" uno de mis primeros posts iria dedicado a Roger Federer.
No sólo hace más bello de lo que es un deporte aparentemente sencillo y complicado en la práctica como es el tenis, sino que me parece uno de los deportistas más civilizados que hay actualmente en la escena mediática. Cuando gana, no hace grandes aspavientos. Cuando pierde, no hace grandes aspavientos. Siempre dedica sus victorias en torneos en primer lugar a sus rivales. Nunca se queja especialmente de las decisiones arbitrales. Siempre sigue jugando. Nunca se desmerece. Si gana, habla como si hubiera perdido. Si pierde, habla como si hubiera ganado. Juega compitiendo y no compite jugando. ¿Será porque es suizo? ¿O será porque es educado?
abrelatas · de la comunicación Aquí encontrarás: creación, cultura digital, imágenes, deporte (ahora en El Club de Crítica Deportiva), publicidad, remix. Desde 2005 hasta 2007 este fue mi blog y desde entonces puedes encontrarme enla bifurcación de abrelatas.