Vale, supongo que para esto sirve un blog. En vez de para estar llorando por las esquinas de tu casa, para intentar comunicar lo que nos aflige. Y hoy a mi me atormenta una derrota.
Hay mucha gente que critica el fútbol por haberse convertido en un deporte de masas, en una parafernalia mercadotécnica, en una mentira que sólo sostienen las insistentes audiencias que hacen realidad ese mundo irreal que se encargan de crear alrededor de ello. Pero no hay que olvidar, que muy a pesar de todo esto, el fútbol, no es más que un deporte. Y como todo deporte, para todos aquellos que nunca salen en la tele, que quedan para jugar con sus amigos, o que participan en competiciones locales...importa. No ya por el simple hecho de que es una actividad física que nos abstrae de nuestra rutina diaria, sino porque se trata de un momento en el que te enfrentas, a través de un juego, a tus posibilidades de superarte y dar más de lo que esperas de ti mismo. Para esto obviamente, como en toda actividad competitiva que se precie, hace falta...entrenamiento.
Y bien, hoy mi equipo universitario, de camiseta amarilla y calzonas negras (campeón de Facultad de Comunicación), jugaba las semifinales de la Copa Sadus del Rector contra el campeón de Farmacia. A estos niveles, desgraciadamente, no se entrena grupalmente. Estar en forma es algo que pertenece a la idiosincrasia de cada uno. En los últimos 2 meses, y gracias en parte a mi nueva bici, yo estaba mejor de lo que he estado en todo el año. Estaba saliendo a correr. Estaba acostándome cada vez más temprano, incluso estaba saliendo menos. Esto ha pasado muy pocas veces en mi vida, y cuando fue así era porque la competición deportiva merecía la pena. Daban igual las otras preocupaciones, todo se podía canalizar ahí y merecía la pena sacrificar casi cualquier cosa por estar a punto para jugar.

Nuestro equipo ha tardado mucho en conjuntarse a lo largo de todo el año. Pero daba la casualidad y la extraña alineación de los planetas había hecho que la final quedásemos un grupo compacto de 8 tíos que poco a poco se habían ido poniendo de acuerdo para seguir adelante. Tal es así, que en la Liga sólo pudo eliminarnos el que finalmente fue campeón. Pero aún quedaba la copa. Estando en Octavos, elucubrábamos sobre la posibilidad de qué significaría llegar a jugar nuestra primera final universitaria. Como en cualquier equipo, las pasiones y las prioridades son más que heterogéneas, pero cuando Emilio metió el último penalty de la tanda que nos metía en semifinales, después de haber remontado un 3-1, todo parecía funcionar. Mientras todos nos abrazábamos nada parecía que pudiera con nosotros. Hacía mucho tiempo, y sé que suena esotérico, pero era así, que no me sentía tan pleno
. Y es que no creo que haya cosa que llene más en el mundo que ver a un equipo funcionar.
Y hoy fue la semifinal. Y funcionamos...pero muy tarde. La primera parte terminó con 6-3 en nuestra contra. Y aunque pusimos mucho empeño y sobre todo mucha Fe, lo cierto es que el otro equipo fue más inteligente y supo administrar la renta. Es increíble -ellos incluso lo reconocieron- la cantidad de oportunidades que podemos llegar a fallar. La cantidad de tiros al poste que pueden haber, la cantidad de paradas imposibles. Somos el equipo menos efectivo de la competición.... pero ahí estábamos, en semifinales. Y se acabó, 9-8.
Estoy jodido. Y no me lo quito de encima. No ya porque esto signifique una forma muy amarga de despedirme de muchos de mis amigos (apenas nos mirábamos mientras nos cambiamos para irnos), o porque probablemente tendré que buscarme una buena excusa para volver a competir por equipos de forma federada, o porque quizás nunca vuelva a llegar a unas semifinales...sino porque así sabe la derrota.
Y es que en deporte, no hay nada más duro que llevar toda tu puñetera vida intentando dedicarte a competiciones individuales porque en ellas solo dependes de ti mismo y así las culpas solo recaen en ti, pero acabar sucumbiendo ante el verdadero sentido de esta actividad: ver como un grupo es capaz de funcionar para ganar...y como deja de hacerlo.
Hasta siempre equipo.


La vida es un campo de fútbol o de bádminton y esto no significa nada. Sólo que ánimos y que habrá nuevos partidos, supongo.
,)
si, stoy de acuerdo, la vida misma. Con cuantos equipos jugaremos. y cuantas veces pensaremos k somos los mejores y perderemos. Las derrotas nos hacen fuertes pero, nunca digas nunca.
La miel en los labios sabe bien, pero y lo que se disfruta mientras te llevas la cucharada a la boca. Al final,ese trayecto es mas dulce que la propia miel. No desistas
Que no pude terminar ayer... lo que quería decir_te es que en realidad el verdadero triunfo no está en la victoria sino en que el equipo haya funcionado, no es intentar desviar el "dolor" de una derrota, sino saber que en el fondo te acordarás y podrás seguir aprendiende que aquello funcionó... y tú bien sabes que lo de ahí es traspasable a lo de allá.
seguimos jugando...
Una vez vino un amigo griego a la feria. No tenía ni idea de español. Pero se quedó con una frase que veía escrita por todas partes: SIEMPRE TOCA. "Always winning?", me preguntó. "Always winning", le contesté. Y me dijo, en su inglés oxidado, que lo usaría a partir de entonces como lema para su vida. Buena filosofía la del griego...
Siempre fuertes.
Siempre toca.
(Always winning)
Y si no, que se lo digan al Cai, pisha!
con un equipo y unos huevos asi el resultado es secundario capi!!
un hurra por el felipe!!
y por el cadiz cf jajajaja
arriba los bohemios forever
Derrota…jeje, perdona que me ría una vez más de ti y de mí compañero!!! Recuerdo una señora que llamó a la radio hace poco que dijo “me persigue el número 2” y empezó a contar historias en las aparecía el número 2. Y tenía razón, muchas matrículas lo tienen, y muchos números de teléfono, y al menos tres días del mes, y muchos precios… pero ella tenía un filtro puesto, uno gordo como el que se lleva Sara Montiel cuando va a la tele, que sólo le permitía ver el número 2.
Derrota es una palabra cursi, grandilocunte y sobretodo, valga la redundancia, derrotista. Es como decir firmamento pudiendo decir cielo, sólo perdísteis 1 partido, cuántos ganasteis hasta llegar allí? Cuántos jugasteis sin estar en un campo? De todos esos… te parece representativo el término derrota?
Está muy lejos de mi consolar a alguien por haber perdido un partido, porque es una de esas cosas que da gusto perder, en vez de otras importantes como las llaves, el DNI o el teléfono de la que seguro es la mujer de tu vida (porque no puedes lamarla, así que seguro que es ella), pero como conozco el cariño que se le puede tener a unas zapatillas azules que se rompen por un lado, y la gloria de llegar a un balón imposible, te pido que le devuelvas el filtro a Sara Montiel (que a ella le hace más falta) y que deje ya de perseguirte el número 2.
Diviertete, que es una característica que viene de serie con la palabra JUEGO.
Te hablaré de lo que, por contra a la derrota, hemos ganado.
Hemos ganado ver cómo luchamos. hemos ganado saber que de nosotros no quedó nada por hacer. Hemos ganado ver a Abdón jugándose la cabeza por el suelo entre un tío que chutaba y un poste. Hemos ganado mirar al banquillo y ver a Felipe diciendo: "señores! llevamos esta camiseta, la amarilla ! vamos!". Hemos ganado personas ( o no es un descubrimiento Pablito Leiva). Hemos ganado a todo un señor deportivamente y como persona, para mí eso es un orgullo (hablo del rubio de Jerez del último partido). Hemos ganado ver al hippy pegarle increiblemente sin ángulo. Hemos visto la furia de cuando metemos goles y vamos por detrás en el marcador. He ganado una batalla contra mí mismo, contra mi rodilla y contra un último penalty. He ganado vuestro abrazo después de ese penalty. Y cuando más estamos ganando, anecdoticamente, es ahora reflexionando como amigos y como gente que está viva y con sentimientos....,esto es vivir de verdad.
Las cosas que hemos ganado ya no nos las quita nadie.
Siempre Fuertes.
hacía años q no iba a un campo de fútbol, y voy y pago 15€ para ver el último partido de Liga del Sevilla... 15€, lo que cuesta un CD (o una botella de Legendario)