El Diccionario del Estudiante
No tendría que estar escribiendo esto a estas horas (se supone que estoy trabajando), pero sé que si no lo hago ahora no lo haré en otro momento y se me pasará la oportunidad de aprovechar la "coyuntura mediática" que imponen nuestros queridos medios masivos.
Pues eso, que se ha presentado el Primer Diccionario del Estudiante de la Real Academia Española, "que recoge más de 40.000 palabras cuyo significado se ha redactado de nuevo y al que se han añadido usos, ejemplos, frases y voces del español en América". Resulta que este volumen ha costado más de 2 millones de euros y ha surgido, en palabras del director de la RAE porque "Vivimos en un mundo de predominio audiovisual que facilita poco tiempo para la lectura, la principal fuente de enriquecimiento del idioma" (vamos a obviar de momento discutir esa afirmación).
El caso es que, según veía ayer en los Documentales Institucionales Objetivos del Gobierno de la Nación la gran novedad de este Diccionario es que por fin va a contar con palabras de uso actual como "berzotas", "mogollón", "acojonante", "guay"...y como según dice en esta noticia del Flyer del Gobierno "Los estudiantes de enseñanzas medias podrán, por fin, encontrar la palabra "internet" en el diccionario que la Real Academia Española ha redactado de nuevo cuño para ellos".
Y ahora yo me pregunto, ¿por qué he de dudar de una iniciativa que se jacta de actualizar el uso del lenguaje con palabras que ya utilizaba mi tía en los 70? ¿por qué si es tan actual no utilizan herramientas como la wikipedia, con la que probablemente además no habrían tenido que gastarse 2 millones de € para un libro que en 2 años estará obsoleto? Y sobre todo, ¿realmente creen que la definición de Internet se busca en un Diccionario en papel?


aniku dijo
Te lo explico...
Existen los diccionarios para gente como yo que carece de toda sensibilidad artística respecto a la cultura audiovisual. Lo siento, pero es algo que se me escapa. Intentar explicarme los entresijos de esta 'cultura audiovisual', como tú la llamas, es como intentar explicarle a Belén Esteban que hace el ridículo en la tele.
Por ello, las personitas como yo, tenemos que suplir la carencia con otras alternativas. En mi caso, dicha alternativa se ha desarrollado en forma de una suerte de frikismo con respecto a los libros. Ya no se trata de literatura, sino de cualquier objeto que encaje en la definición de 'libro' (ya sean unas páginas amarillas). El hecho de que un libro tenga portada, contraportada y páginas en medio, es motivo suficiente para que despierten mi interés.
Me paro en tooodas las librerias que encuentro y miro con absoluta devoción todos los libros que allí hay. Ni que decir tiene que tengo un Diccionario de la RAE, edición 21º, que guardo como oro en paño y hojeo de vez en cuando, sumergiéndome en las palabras.
Los de la RAE es que son muy solidarios con los que padecemos este síndrome, por eso renuevan los diccionarios frecuentemente, para que nunca nos falte aliciente.
16 Septiembre 2005 | 07:54 PM