Hoy se cumplen 5 años del 10-S.

Hace 5 años una niña llamada Jalil cumplía 6 años y le regalaban sus primeros zapatos. Eran unos zapatos blancos que siempre había anhelado tener en sus pies, y que cada semana veía en un escaparate en una tienda del centro cuando acompañaba a su madre a comprar comida.

Jalil prometió a su madre cuidarlos por los menos hasta que pasaran 5 años. Para una niña como ella el tiempo en ese momento no tenía el mismo valor que para un adulto. Pero las promesas sí. Por eso, aunque fuera inalcanzable para su comprensión, cuando la II guerra de Irak comenzó y corría junto a sus 5 hermanos porque su padre gritaba que había que dejar su casa, situado en el barrio de Qahera (Bagdag), lo único que cogió fueron sus zapatos blancos.

Esa fue la última vez que oyó la voz de su padre. A partir de ese momento comenzarón a vivir con su tía en Nayaf. Pero Jalil ya no entendía porque la vida no era como antes. Porque su padre no estaba. Porque no podía ir al colegio y jugar al lazo y péndulo con sus amigas. Porque un buen día al llegar de ir en busca de agua con su hermana mayor la casa de su tía había sido sustituida por un montón de escombros y por una columna de humo que cubría toda la calle.

Pero aún así, Jalil conservaba sus zapatos blancos. Hasta hoy.

Hoy Jalil cumplía 5 años del día en el que sus padres le regalaron esos zapatos blancos. Pero de repente y mientras buscaba algo de comer en la calle, se le desplegó ante sí una bola de fuego primero violácea y luego de color blanco intenso y brillante como un flash fotográfico. En ese momento Jalil se había quedado ciega. Tampoco escuchaba ya nada. Sus tímpanos habían reventado y sus orejas sangraban.

No puede moverse. A su alrededor huele a quemado. Es la piel de sus brazos y piernas. Jalil alcanza a sentir algo en sus dedos. Son sus uñas desprendiéndose por el calor. Un fuerte dolor en el pecho es indicativo de la sangre ha entrado en los pulmones. A partir de aquí y con mucha suerte, Jalil habrá perdido la conciencia. Pero si no, sufrirá una muerte lenta, agónica y sobre todo dolorosa.

Pero una de sus manos aún sostiene uno de los zapatos blancos. Aunque ahora sean grises.

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Referencias:

- “Margaritas” - cortometraje de José Luis Tirado.
- "The Falling Man" - Lo que estaba viendo cuando empecé a escribir.